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Don Vicente Ros

El maestro Vicente Ros fue un cartagenero singular que con la pintura impartió docencia entre numerosos discípulos lo que dio lugar a que el Ayuntamiento le dedicara una plaza en el Ensanche, entre la Ronda de El Ferrol y la Ribera de San Javier, y también un busto en la calle de Campos. Ros contó con gran apoyo en el ámbito cultural, siendo su estudio un centro de reunión de pintores e intelectuales. A él acudían hombres que gozaban con unas reuniones en las que se hablaba de lo divino y lo humano y donde los jóvenes impulsados por la vocación pictórica recibían sus enseñanzas. El maestro nació en Cartagena en 1887 y murió en 1976.

Discípulo de Wssel

Inició su formación artística con el pintor Wssel de Guimbarda. En 1917 obtiene una beca que le concede el Ayuntamiento de Cartagena para estudiar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y en el Museo del Prado. En la capital se relacionará con numerosos intelectuales de la época y colaborará como ilustrador en varias revistas. En 1931 regresa a Cartagena donde funda un estudio en el que se forman la mayoría de los pintores cartageneros contemporáneos y que se convierte, además, en centro cultural de la ciudad. Entre su obra destaca especialmente una serie de cuadros de pequeño formato, denominados Kamarrupas, donde perviven influencias de la corriente simbolista.

El crítico de Arte Santiago Amón, prematuramente fallecido en accidente aéreo, que fuera en una ocasión Pregonero de la Semana Santa cartagenera y que confesó que le gustaría ser cartagenero adoptivo, decía que Cartagena contó con dos Universidades:

 

  •  la Popular -que en esa época renacía- y de la que él fue su primer rector en esta segunda etapa, ya que la inicial, su germen, se debió a impulsos de la académica Carmen Conde y de su esposo Antonio Oliver;

  •  y una segunda, a la que Amón llamaba «Universidad clandestina», en el estudio de Vicente Ros.

Ese estudio se hallaba en una buhardilla de la Subida de San Antonio, hacia la Morería. El local, recoleto, atestado de caballetes y de pinturas de toda clase, olía penetrantemente a tabaco. El maestro, con sus kamarrupas, de configuraciones complicadas y retorcidas, sentó esta escuela a nivel mundial. El lugar era proclive para reuniones íntimas y con sabor a clandestinidad. Santiago Amón, con ocasión de su estancia en Cartagena por causa del servicio militar en 1950, afirmaba que su vinculación a Cartagena ha sido siempre de tipo cultural. La primera cultura clandestina lo era de verdad. Se desenvolvía de espaldas a las instituciones, pero tenía la virtud de que todo el que venía a Cartagena a hacer la mili se encontraba con ese mundo del que nació una revista llamada 'Baladre' y un movimiento pictórico único en España. Cartagena y el aire libre de la plaza de los Héroes de Cavite y Santiago de Cuba hizo, en 1956, la primera exposición de arte abstracto en España, participando José A. Novais, Guillermo Delgado, Luque, Gerardo Rueda, César Manrique y otros.

El Estudio

Al estudio del maestro Vicente Ros -boina permanente, voz penetrante, risa entrecortada y mucha amabilidad en su trato- iban los hermanos Martínez Pastor, y eran sus discípulos predilectos Enrique Gabriel Navarro y Ramón Alonso Luzzy. También había otros como Asensio Sáez o Adrián Rosa. Y el poeta de aquel momento fue Agustín Meseguer, un hombre fundamental en aquella universidad por la que también pasó José Barceló, o Casimiro Bonmatí Azorín y Diego Pérez Espejo. Allí estaban también Enrique Escudero, Paco Carles, Moreo, Alberto Colao, Bolarín, Antonio Abellán, María Teresa Cervantes, Antonio Sala Cornadó dentro de los habituales a la pintura o a la tertulia.

Por el estudio del maestro Vicente Ros también pasaron dentro del sinnúmero de pintores, Salvador Reverte, Carmen Navarro…y los que no fueron al estudio del maestro -las nuevas generaciones- lo harían a los de Navarro y Luzzy.

El estudio respiraba bohemia, arte y cultura dentro de un desordenado orden. Allí no se olía rubio, sino negro, y a ese tufillo de pipa machacada, mucho testigo de largas tertulias. En esta época de la posguerra Cartagena contó con un centro cultural, nacido con espontaneidad, al que concurrían jóvenes con heterogéneas ideas y en donde se hablaba de todo ante la mirada complacida, bondadosa y paternal de un artista que era todo sencillez y educación.

Fue la comisión municipal permanente de 5 de junio de 1978 la que acordó dar el nombre de Vicente Ros a una plaza del Ensanche, plaza que linda con las calles Ronda de El Ferrol y Ribera de San Javier. El 27 de diciembre de 1984, Cajamurcia adquirió el que fuera cine Principal con la intención de destinarlo a Aula de Cultura en la que se pensaba reproducir el estudio del maestro. Esos proyectos no llegaron a realizarse. Pero lo que si prosperó, siendo alcalde Antonio Vallejo el erigir un monumento con un busto de Vicente Ros, obra de Francisco Toledo y realizado en 1988, a impulsos de una comisión pro monumento de la que formaba parte Francisco Carles Egea, inauguración que tuvo lugar el 5 de abril de 1990, en la céntrica calle de Campos. El Maestro tiene en su Cartagena una plaza a su nombre y un monumento. Se ha perpetuado dignamente su memoria.

 

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